Logotipos cada vez más grandes, los monogramas que cubren bolsos enteros. Estamos atravesando una época donde parece que el lujo necesita ser visto.
Pero en el otro lado de todo esto se empieza a escuchar cada ves más otro concepto: El Quiet Luxury, o como sería en español, el Lujo Silencioso.
Algunos dicen que el lujo silencioso son prendas de ropa que no tienen que mostrar el logo. Pero, ¿es solo esto? Sinceramente, creo que no.
Durante años nos han enseñado que el lujo consiste en ser reconocido. Cuanto más visible era un logotipo, mayor parecía el estatus.
Recuerdo mi época en la universidad cuando se puso de moda un bolso formato totebag de la marca Tous que básicamente era el logo del oso repetido por todo el bolso. Había tantos que mi mejor amiga de la uni, Carlota, y yo hacíamos la broma de que quizás hacían un 2x1 en las tiendas.
Lo curioso es que más de 10 después parece pasar lo mismo con el bolso Louis Vuitton, si ya sabes del que te hablo.
_______________________________________________________________________________________
Qué está pasando en las redes sociales y cómo afecta esto a las marcas.
Con la llegada de redes sociales como Instagram, TikTok y la obsesión por documentar absolutamente todo. Y el lujo dejó de competir por ser mejor. Empezó a competir por ser reconocible.
Porque una fotografía dura apenas unos segundos en una pantalla. Un vídeo, todavía menos. En ese contexto, un logotipo enorme funciona mejor que una costura hecha a mano.
Una historia de la artesana que hay detrás no cabe en tres segundos, pero un monograma, sí.
Louis Vuitton convirtió su monograma en uno de los iconos más reconocibles del planeta. Gucci hizo lo mismo con su doble G. Balenciaga llegó a transformar su propio nombre en el elemento central de muchas de sus colecciones. Incluso marcas como Lacoste fueron agrandando progresivamente el tamaño de su cocodrilo en determinadas líneas, conscientes de que, en la economía de la atención, un logotipo visible comunica mucho más rápido que un tejido excepcional.
Pero ¿qué ocurre cuando millones de personas pueden comprar exactamente el mismo símbolo? ¿Sigue siendo un símbolo de exclusividad?
Marcas como Loro Piana, Brunello Cucinelli, The Row, Pole Pole o buena parte del universo de Hermès nunca necesitaron convertir su identidad en un estampado. Su lenguaje era otro. El foco de estas marcas es: buenos tejidos, patronajes impecables y producciones limitadas (para para mi éste último es el ejemplo del mejor lujo).
_______________________________________________________________________________________
El Quiet Luxury no consiste en vestir de beige, ni en eliminar los logotipos, ni siquiera en comprar prendas caras.
Según el informe The State of Fashion elaborado por McKinsey & Company y The Business of Fashion, el consumidor de lujo está cambiando. La trazabilidad, la sostenibilidad, la calidad de los materiales y la autenticidad pesan cada vez más en la decisión de compra, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Ya no basta con tener un buen producto; importa saber de dónde viene, quién lo hizo y qué representa.
Y no creo que sea casualidad. Vivimos probablemente en la época más ruidosa de la historia. Miles de impactos publicitarios cada día, contenido infinito, tendencias que duran semanas, colecciones nuevas cada pocos días.
Quizá por eso empezamos a valorar aquello que no puede acelerarse: una prenda cosida durante días, un lino tejido en un telar tradicional, una técnica transmitida de madre a hija.
Y aquí es donde, personalmente, creo que el término Quiet Luxury se queda corto. Porque reducir esta conversación a una estética minimalista me parece simplificar demasiado.
El verdadero lujo consiste en preguntarse por qué existe esa prenda, quién la hizo, qué conocimiento preserva, qué impacto deja cuando sale del taller.
En Pole Pole nos hacemos esa pregunta constantemente. Por eso, antes de diseñar una colección, viajamos a África. Porque creemos que una buena prenda con una conversación con una artesana.
y tú, ¿qué opinas?