Elegir una prenda de calidad no empieza por el diseño ni por el precio. Empieza por la etiqueta de composición.
Durante años hemos aprendido a comprar ropa fijándonos en el color, la marca o la talla. Sin embargo, pocas personas dedican unos segundos a leer de qué está hecha una prenda.
Y si te gusta la moda (que imagino que sí porque estás leyendo este artículo) entonces te invito a empezar a prestar un poco más de atención a las etiquetas y aprender sobre las diferentes fibras que pueden componer la pieza de ropa que estás a punto de comprarte.
Las fibras textiles determinan cómo envejecerá una camisa, cuánto transpirará un vestido o si un jersey seguirá teniendo buen aspecto después de varios inviernos.
No todas las fibras son iguales. Algunas están pensadas para acompañarte durante años. Otras, simplemente, para sobrevivir unas pocas temporadas.
El acrílico se utiliza con frecuencia para fabricar jerséis porque es barato, ligero y fácil de producir.
El problema aparece después de unos pocos usos. Es una de las fibras que más tendencia tiene a formar bolitas (pilling), pierde rápidamente su aspecto original y transpira mucho peor que la lana natural.
Además, al ser una fibra sintética derivada del petróleo, libera microplásticos en cada lavado. Así que lo barato, acaba saliendo caro...porque cuando el jersey ya tiene demasiadas bolitas lo acabas donando algún contenedor de esos que tienes en tu barrio. ¿Y qué haces? Comprarte otro que acabará en el mismo lugar.
Aunque el precio inicial sea mayor, la diferencia en comodidad y durabilidad suele compensarlo con el paso del tiempo.
El poliéster no es el enemigo. De hecho, tiene aplicaciones muy útiles en ropa técnica o deportiva.
El problema es cuando encontramos camisas, vestidos o camisetas fabricadas casi por completo con poliéster simplemente porque resulta más barato producirlas. Y sí, todo lo que hay en Shein y la mayor parte de prendas que encuentras en Zara están hechas de poliéster .
Estas prendas suelen:
No significa que debas eliminar el poliéster de tu armario. Pero sí preguntarte si realmente aporta algo en la prenda que estás comprando.
La viscosa tiene muy mala fama... y, en realidad, no siempre la merece.
La viscosa es una fibra de origen vegetal, pero su calidad depende enormemente del proceso de fabricación. Las versiones más económicas suelen arrugarse con facilidad, perder forma y deteriorarse rápidamente con los lavados.
Sin embargo, existen versiones mucho más avanzadas que ofrecen excelentes resultados. De hecho un vestido con una viscosa de calidad hace que tenga esa caída tan fluida y elegante que nos encanta.
Estas últimas fibras también proceden de la celulosa, pero utilizan procesos más controlados y ofrecen mayor resistencia, suavidad y durabilidad.
Si buscas construir un armario pensado para durar, estas suelen ser algunas de las mejores opciones.
Lino
Una de las fibras más antiguas del mundo. Es resistente, transpirable y mejora con el uso. Las pequeñas arrugas que aparecen forman parte de su carácter. Ideal para verano.
Lana merina
Regula la temperatura de forma natural, apenas retiene olores y puede durar décadas si recibe los cuidados adecuados. Ideal para invierno.
Algodón de fibra larga
No basta con que una etiqueta diga "100 % algodón". Las variedades de fibra larga producen tejidos mucho más resistentes, suaves y duraderos. (lee este artículo).
Lyocell (Tencel™)
Una de las fibras más interesantes de los últimos años. Es suave, transpirable, resistente y ofrece una caída muy elegante.
Seda
Si está bien cuidada, puede acompañarte durante toda la vida. Además, regula sorprendentemente bien la temperatura y envejece con mucha dignidad. Pero ojo que también hay diferentes tipos de seda.
Existe una idea equivocada muy extendida. Pensamos que una prenda de calidad es aquella que cuesta más dinero. Pero muchas veces la diferencia está en lo que te va a durar en buenas condiciones esa pieza sin tener que comprarte cada temporada el mismo jersey.
Empieza leyendo una la etiqueta de lo que compras y luego aprende a tocarla.
Una camisa confeccionada con lino o algodón de fibra larga puede durar muchos más años que otra mucho más cara fabricada con materiales de menor calidad.
Aprender a reconocer las fibras es una de las mejores inversiones que puedes hacer como consumidor.
En Pole Pole creemos que el verdadero lujo empieza mucho antes del diseño. Empieza en la materia prima. Porque una prenda excepcional no solo debe gustarte el día que la compras; debe seguir formando parte de tu historia muchos años después. Si quieres saber más sobre nosotros, apúntate gratis a Letters from Pole Pole.
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